Dunbar avenue.
De nuevo lejos, muy lejos... de nuevo la oscuridad total. De nuevo tropiezo con baldosas levantadas por raíces que llegan al centro de la tierra pero también quieren llegar al cielo.
De nuevo 20 minutos que parecen eternos, hasta que se me ocurre mirar al cielo que es no cielo que es la nada salpicada de pequeños agujeros que dicen hola sin decir nada.
¿Por qué se hace más rápido el paso? ¿Por qué suena tan fuerte la respiración? Si no hay nadie si no hay nada...
Ciudad desierta. Alma desierta.
Bajo efecto placebo
Hacia el infinito...
martes, 10 de agosto de 2010
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