Yo: Tengo la esperanza de que este año pueda conseguirlo.
P.: ¿Cómo que la esperanza?... ¡la certeza!
Claro. El problema radicaba en no ser consciente de la forma en que el lenguaje había ido manipulando la realidad, hasta reducirla a una mera abstracción sin sentido.
Bajo efecto placebo
Hacia el infinito...
viernes, 25 de junio de 2010
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