
En el aula de Latín, la de los marginados de letras, la única visiblemente escondida del resto de aulas en pasillos ruidosos, Ge. anticipa su futuro en el campo de la psicología, haciendo uno de esos comentarios que con el tiempo se convierten en propios.
Ge.: "Leí en un libro de psicología que el orden/desorden exterior es inversamente proporcional al orden/desorden interior... de manera que aquellas personas que necesitan tenerlo todo milimétricamente ordenado a su alrededor no están haciendo sino suplementar su desorden mental, y viceversa".
Ge.: "Leí en un libro de psicología que el orden/desorden exterior es inversamente proporcional al orden/desorden interior... de manera que aquellas personas que necesitan tenerlo todo milimétricamente ordenado a su alrededor no están haciendo sino suplementar su desorden mental, y viceversa".
El despacho de John Nash es un caos.... caos absoluto que suplementa su genial racionalidad. No debería hacer falta una fotografía para demostrar la ecuación. En el despacho minúsculo de la Universidad de Princeton, el profesor sólo necesita una pizarra.... Los papeles revueltos, los cuadros descolgados, la desestructura.... perfilan el perfecto epítome del orden, de la paz interior que no necesita proyectarse. La paradoja de lo inesperado, donde surge la sabiduría.
Hay un consejo para estudiantes.... un secreto a voces.....
Que encuentren la felicidad en realizar la actividad académica en sí, que ésta no dependa de los resultados a menudo tan pendientes del azar y de elementos que escapan al control de una persona. En mi caso, uno de los descubrimientos que me hicieron ganar el Nobel no me sirvió en su día ni para obtener una plaza de profesor. Y les diría que se arriesguen, porque en la ciencia sucede igual que en los negocios: si te la juegas y ganas, el beneficio es espectacular; el descubrimiento, mayúsculo. Por esa razón no deben temer al fracaso, no es algo negativo, es un paso más hacia la solución del problema, no deben desanimarse ante un fracaso. Que piensen que tener éxito haciendo lo que hace todo el mundo resulta, al final, un no-éxito. No se trata de hacer mejor lo mismo que otros ya hacen, no, se trata de hacer otra cosa. Nadie es el mejor sin arriesgar. Y lo importante no es ir a clase, ni los exámenes, sino trabajar y pensar por sí mismos. Que extraigan el conocimiento directamente de la observación del mundo, no de lo que dicen otros. Aprender cosas de segunda mano ahoga la creatividad y la originalidad. Hay un consejo para estudiantes.... un secreto a voces.....
[Imagen y fragmento de la entrevista publicada en: http://www.magazinedigital.com/reportajes/los_reportajes_de_la_semana/reportaje/cnt_id/3671]

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