..... era en realidad el movimiento.... como signo a veces perceptible del fluir continuo e imparable del ser, de las pasiones humanas y no-humanas.
Pero el tiempo postmoderno era textual.
Teorización del lenguaje y la narración. Constructivismo simulacral.
El amor hecho drama se revisitaba una y otra vez. Se repetía en la escena y se destripaba en la academia. Todas las visiones, todos los ángulos, todas las lecturas y las posturas teóricas. Cada palabra, cada ausencia. Cada percepción irónica de Julieta. Cada frase entrecortada de Romeo....... La palabra era poderosa y sólo ella controlaba el sentimiento, y al controlarlo lo racionalizaba sutilmente.....
Pero el movimiento pudo acercarse al texto y deshacer momentáneamente la prisión del lenguaje para revelar milagrosamente la verdadera trascendencia fluida y cambiante de la belleza.
Pero el movimiento pudo acercarse al texto y deshacer momentáneamente la prisión del lenguaje para revelar milagrosamente la verdadera trascendencia fluida y cambiante de la belleza.

No hay comentarios:
Publicar un comentario