Niño: ¿Me compra un ramito, señora?
Yo: No, gracias.....
Pero compraría una bici.
Un patín.
Un sueño.
Y volvería a esa misma esquina y te daría mi regalo.
Y desearía que nunca más tuvieras que vender esos ramitos.
Bajo efecto placebo
Hacia el infinito...
domingo, 5 de abril de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario