Mientras tardan cien mil años en instalarse unos programas que quiero dejar listos en el PC del despacho, subo a la máquina a por el último subidón de azúcar....
Pero la máquina se revela contra mí.....
A.: "Espera, ¿le damos un meneíto?"
Yo: "Voy a por otra moneda, a ver si caen las dos.... No te preocupes... Déjala"
Me voy, oyendo cómo mi querido anónimo se ensaña contra la máquina....
Cuando vuelvo ya no hay nadie....
Compruebo que el meneíto dio resultado, y mi último paquete de gominolas ácidas descansa sonriéndome en el fondo de la bandeja.
Bajo efecto placebo
Hacia el infinito...
lunes, 5 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario