Bajo efecto placebo

Hacia el infinito...

lunes, 15 de diciembre de 2008

Recuerdos de fin de año

Ojalá fuera más fácil de lo que parecía. Pero lo que no pudo ser, siguió sin ser.

Una maravillosa noche de este enero que parece ahora tan lejano tuve la inmensa oportunidad de abrazar a una guitarra eléctrica preciosa. La segunda guitarra eléctrica a la que abrazo en mi vida. Y aunque su cuerpo parecía rechazar el abrazo, la obligué a balbucear en otro dialecto..... pero sólo un ratito porque no era justo para ella, y era doloroso para mí.... Igual que aquel día de cansancio en Barajas, cuando era una niña, y el chico rubio de piel pálida me dejó la suya recién comprada al otro lado del océano. Entonces yo manejaba acordes, leía partituras y estaba acostumbrada a rasgar cuerdas... pero el efecto no había sido muy diferente.....

Algunas personas sólo hemos nacido para escuchar.

No hay comentarios: